La Ciudad Santa como campo de disputa política
En esta edición de Santidad en Disputa, abordamos uno de los territorios más cargados de simbolismo religioso y tensiones políticas a nivel global: la ciudad de Jerusalén.
Más allá de su valor espiritual incuestionable para judíos, cristianos y musulmanes, Jerusalén funciona como un epicentro de disputas territoriales, narrativas históricas en pugna y tensiones identitarias que trascienden fronteras. Lugares como la Explanada de las Mezquitas (conocida por los judíos como el Monte del Templo), el Muro Occidental y la Iglesia del Santo Sepulcro, si bien son espacios de devoción, también son escenarios de vigilancia constante, disputas diplomáticas y proyecciones de soberanía.
En este contexto, la sacralidad del espacio no lo exime del conflicto: al contrario, lo convierte en un territorio aún más disputado. La gestión de estos sitios sagrados no solo involucra actores religiosos, sino también fuerzas militares, aparatos de seguridad, organismos internacionales y discursos políticos que se entrelazan con lo sagrado.
Para profundizar en estos temas, hoy conversamos con Víctor Orengo de Lamazière, licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad de Leiden (Países Bajos), especializado en las dinámicas sociopolíticas del Medio Oriente. Su tesis de grado se centra en la instrumentalización de lo religioso como herramienta de poder en el contexto del Estado de Israel y los territorios palestinos ocupados. A través de su mirada crítica y su formación interdisciplinaria, exploraremos cómo lo sagrado se convierte en estrategia, cómo la fe puede ser utilizada para justificar prácticas de control y, sobre todo, qué implica habitar o administrar un territorio donde lo simbólico pesa tanto como lo físico.
Los invitamos a seguir leyendo, reflexionar con nosotros y repensar qué significa, en pleno siglo XXI, disputar la santidad.