Fuente de imagen: Rrodrick Beiler
En lo profundo de Cisjordania se encuentra Hebrón, una de las ciudades más antiguas del mundo, habitada continuamente desde hace más de 4.000 años. Este enclave no solo posee una riqueza arqueológica e histórica inigualable, sino que también tiene una importancia espiritual única para las tres grandes religiones monoteístas: el judaísmo, el cristianismo y el islam. Sin embargo, en la actualidad, Hebrón encarna una de las expresiones más complejas de la intersección entre lo sagrado y lo político, entre la herencia religiosa y el conflicto territorial.
El centro espiritual de Hebrón es la Tumba de los Patriarcas, o “Maarat Machpelah” para los judíos y “Al-Haram Al-Ibrahimi” para los musulmanes. Este monumento alberga, según la tradición, los restos de Abraham, Isaac, Jacob, y sus esposas Sara, Rebeca y Lea. Es el segundo lugar más sagrado del judaísmo, y uno de los más reverenciados en el islam, al ser Abraham (Ibrahim) una figura profética central. También tiene valor simbólico para el cristianismo, pues conecta con las raíces del Antiguo Testamento. No obstante, esta santidad compartida no ha dado lugar a la convivencia, sino a la segregación. Desde la masacre de 29 fieles musulmanes a manos del colono israelí Baruch Goldstein en 1994 dentro de la mezquita, el recinto fue dividido: una parte como sinagoga y otra como mezquita, separadas por estrictas medidas de seguridad y control militar israelí.
Tras ese ataque, el gobierno israelí impuso medidas de seguridad cada vez más duras, consolidando una fuerte presencia militar en el casco antiguo de la ciudad. Hoy, Hebrón está dividida administrativamente en dos zonas, según los Acuerdos de Hebrón de 1997: H1 (bajo control de la Autoridad Palestina) y H2 (bajo control militar israelí). En H2 viven aproximadamente 800 colonos israelíes, protegidos por entre 500 y 650 soldados, rodeados por más de 33.000 palestinos (B'Tselem, 2023). Esta concentración de fuerzas armadas por habitante no tiene precedentes en otras ciudades de Cisjordania.
La vida diaria de los palestinos en Hebrón está profundamente afectada por la presencia de más de 120 checkpoints, cámaras de vigilancia y barreras físicas que fragmentan la movilidad y el tejido urbano. De acuerdo con la organización israelí B'Tselem, al menos 1.800 tiendas palestinas han cerrado en el casco antiguo debido a restricciones impuestas por el ejército israelí y la violencia de los colonos (B'Tselem, 2022). Muchas calles, como la famosa *Shuhada Street*, han sido cerradas totalmente al tránsito palestino, transformando zonas comerciales vibrantes en áreas desiertas. La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) ha documentado constantes abusos, incluyendo agresiones físicas, daños a propiedades y detenciones arbitrarias por parte de las fuerzas israelíes o colonos extremistas (OCHA, 2021).
Los ataques no se limitan al pasado. En los últimos años, los enfrentamientos entre colonos y palestinos han continuado, incluyendo casos documentados de violencia con armas, incendios provocados y agresiones durante celebraciones religiosas judías en zonas sensibles. Las fuerzas armadas israelíes han sido acusadas en múltiples informes de utilizar fuerza excesiva y colectiva, afectando incluso a menores de edad. Amnistía Internacional y Human Rights Watch han calificado muchas de estas prácticas como parte de un sistema de "apartheid" en los territorios ocupados (Amnesty International, 2022; Human Rights Watch, 2021).
Hebrón, en lugar de representar un ejemplo de convivencia religiosa, se ha convertido en una ciudad altamente militarizada, polarizada y segregada. Lo que debería ser un símbolo del legado espiritual compartido de la humanidad se ha transformado en una frontera visible del conflicto político y territorial. La relevancia de Hebrón en la religión global es incuestionable, pero su situación actual exige una reflexión crítica: ¿pueden los lugares santos mantenerse al margen del poder, la violencia y la ocupación?
Entender Hebrón es clave para comprender no solo la historia de las religiones abrahámicas, sino también la forma en que la política global y el nacionalismo instrumentalizan lo sagrado para fines estratégicos. En un mundo donde los símbolos religiosos siguen siendo movilizados en conflictos territoriales, Hebrón sigue siendo una herida abierta y una advertencia urgente.
REFERENCIAS:
Amnesty International. (2022). Israel’s apartheid against Palestinians: Cruel system of domination and
crime against
humanity. https://www.amnesty.org/en/documents/mde15/5141/2022/en/
B’Tselem. (2022). Hebron: A ghost town. https://www.btselem.org/hebron/202201\_hebron\_ghost\_town
B’Tselem. (2023). Hebron City Center. https://www.btselem.org/hebron
Human Rights Watch. (2021). A threshold crossed: Israeli authorities and the crimes of apartheid and
persecution.
OCHA (United Nations Office for the Coordination of Humanitarian Affairs). (2021). West Bank: Hebron City—Humanitarian impact of Israeli settlements. https://www.ochaopt.org/content/hebron-city
